Cita:
Originalmente publicado por Xarpa
"Continuará, mañana…"
Pues ya es mañana...  
|
Joer que prisas...

Derrota sur
Poco dura la alegría en la casa del pobre. Recién habíamos penetrado, sin ningún inconveniente, en la bahía de A Coruña, donde la mar de fondo había crecido en torno a los dos metros y medio, un inesperado chubasco trajo lluvia y un aumento del viento, aunque en el momento de ponerme a recoger un poco de vela, tal como llegó se fue, eso sí, dejando un buen chaparrón de regalito y favoreciendo un poco más la desagradable navegación en la fría noche.
Ese aguacero es el que nos había estado manteniendo el viento, porque nada más pasar, la brisa se fue con él y vuelta a sacar la caballería del Volvo, para incomodar un poco más con los bandazos. Afortunadamente durante el tránsito de la bahía coruñesa no tuvimos que maniobrar a ninguna embarcación, solo estar atentos a un arrastrero que podíamos interferir su derrota, pero vi en la pantalla del ordenador, que utilizo como plotter, que a dos millas hacía un giro de ciento ochenta grados, con lo que solucionado el compromiso. ¡Qué gran invento esto del AIS!.
Ya entrada la madrugada un par de cargueros que salían de puerto pasaron cerca, incluso uno varió un poco el rumbo para dar el margen de seguridad de una milla que normalmente se respeta. Si bien, la travesía en sí no estaba dando para mucha historia, salvo el frío glaciar, que a pesar de las capas térmicas se colaban, yo que sé por dónde ¡Como echo de menos aquellas nocturnas navegaciones caribeñas en camiseta!
En una de los rutinarios vistazos al panel de instrumentos, veo que a pesar de ir con el motor en marcha las baterías están por debajo de 12 voltios, ¡Leches, el alternador no carga! y eso que se ha remodelado y revisado todo el motor, cuando he navegado posteriormente iba perfectamente, hago las comprobaciones pertinentes, lo paro, vuelvo a arrancarlo revolucionado y nada. Mi compañero preocupado de que hayamos pillado un aparejo sale del camarote, le pongo al corriente de la situación y le mando de vuelta al camarote, que con uno pasando frío ya vale. Como no doy de momento solución al problema, opto por sacar el generador de gasolina y en una hora de carga ya tenemos amperios suficientes para unas cuantas horas de consumo. Este tema me confunde un poco, tenía claro que los problemas con el alternador, que venía arrastrando desde el Caribe, habían quedado finalmente solucionados y veo que no, me propongo echar un vistazo cuando lleguemos a Ribadeo, pero si no encuentro nada tendré de nuevo que tomar cartas en el asunto.

Derrota norte
Los faros de Prior y Candelaria cercana la madrugada han quedado atrás, cambiamos el océano Atlántico por el mar Cantábrico, me sorprende no ver los destellos de Ortegal y confirmo que está apagado. Por la proa la potente luminiscencia del de Estaca de Bares, y ya comienza a clarear cuando estamos al través de los Aguillones de Ortegal. La luz estroboscópica de un arrastrero en la proa y por popa otro pesquero que se acerca, ambos no aparecen en el AIS, me obligan a virar hacia tierra para evitar compromisos, incluso acelero un poco más la velocidad.
Al paso por la bahía de Hortigueira, entra viento helado del sur, con el que por lo menos puedo parar el motor y desplegar el foque, que gusto navegar de nuevo a vela. Manolo vuelve a salir del camarote, parece que ya más recuperado, le pongo al corriente de la situación, y le pido que vigile las siete millas que nos queda hasta alcanzar La Estaca. El sueño lo aguanto bien, pero estoy llevando bastante mal el frío, así que me arrebujo bajo el edredón, enrollo los pies con un saco y la gloria, en dos minutos me quedo dormido. Si hubiera estado solo, sin duda alguna, habría entrado en Cariño, hubiera largado el ancla y echado un sueñecito.
Una hora es reparadora para mí, Vagamundus está preocupado porque, según dice de poca ayuda me está sirviendo, pero yo opino lo contrario, la hora que descansé ayer, antes de que se hiciera de noche y la de esta mañana, para mí ha sido muy valioso y reparador, sobre todo, me ha permitido entrar en calor, con la tranquilidad de tener un vigía, en este mar lleno de obstáculos.
Estaca de Bares, Viveiro al fondo de la bahía, El Roncadoiro, San Ciprian, Burela, unas millas más y habremos llegado al objetivo. Se mantiene la brisa del sur, no me extraña que sea heladora, vemos que todos los montes cercanos están nevados. Ya solo queda cruzar el golfo de Foz, poco más de dos horas y se acabó por el momento, vuelvo a dar máquina para apurar un poco más la velocidad y seguir probando el alternador que sigue sin dar amperios.
Entramos en Ribadeo a las 13,30h, 28 horas y media desde que salimos de A Pobra, 174 millas recorridas, a una media de poco más de seis nudos, en línea de lo que se pretende en una navegación como esta.
La entrada en la ría que separa Galica de Asturias, franca, la mar de leva de dos metros apenas levanta oleaje en la punta de la Cruz y punta del Castillo, llamamos por el CH9 y la marinería ya están al tanto de nuestra llegada, por nuestro cofrade Temais, presidente del Club náutico Ribadeo. Amarramos en una cabecera de pantalán, un paseíto a los servicios del club, Rufino desde que huele tierra ya está nervioso por salir, se nota su incapacidad porque desde la partida no ha salido de la bañera ni ha hecho sus necesidades. Preparamos un caldo y siesta que se agradece.
Ahora unos días a la espera que llegue Aitor para continuar con la segunda etapa, de la que de nuevo daremos cuenta.

El descanso en Ribadeo

Los montes de Lugo al fondo nevados
Salud
