Al margen de juicios - que no me atrevo a emitir porque a veces las huidas hacia adelante también funcionan - supongo que lo mejor sería tomar las decisiones de un modo natural, sin presiones y poner en cuarentena todos aquellos impulsos que nos invitan a emprender algo, únicamente porque tenemos la necesidad de soltar un lastre insoportable.
Entiendo que lo ideal sería liberarse primero de las presiones que nos agobian aunque sea dejándose algunas plumas en el empeño y después, si todavía quedasen ganas, fuese necesario y posible, premiarse adoptando el estilo de vida que uno desea. Y si funciona y apetece, que le den a todo lo demás. Que se j*da el mundo.
A efectos prácticos, hay un libro que estoy leyendo y que recomiendo de verdad por la cantidad de información objetiva y contrastada que habla precisamente de eso: de los aspectos técnicos, económicos, anímicos...de todo tipo, a tener en cuenta para vivir a bordo de un barco. Riguroso, realista y sin apasionamientos innecesarios. Se trata del libro "Desde la Mar", del Cofrade Oceánico (Isabel y Guillermo del velero Tin Tin) del que ya hay abundantes referencias en el apartado de "Foro Náutico Deportivo" de esta Taberna. Incluyo a continuación el link de su blog:
http://velerotintin.blogspot.com.es/
Hay también un ciclo de ponencias, impartido por estos cofrades en varios lugares de España "Aspectos prácticos de la organización de un crucero", donde hablan de sus experiencias en estas lides.
Yo empezaría por ahí. Informarse escrupulosamente y mantener la mente fría y de paso, ocupada. Valorar la viabilidad del proyecto, contar hasta veinte y si el oráculo es propicio, saltar.
Salud y mucha mucha suerte,

