
Muy bien descrito, mejor resuelto.
Se que los toros se ven muy bien desde la barrera...
Sin ánimo de aleccionar, en las ocasiones en que me he visto "agua al cuello" he tenido presente la posibilidad de largar el ancla y por defecto quedarme aproado a la mar/viento. Ya "quietico", sin atender a caña ni velas, parece que se dilaten las premuras y tenga más margen de maniobra.
Recuerdo (para siempre) la primera ocasión en que eché mano de mi aliada el ancla. Primer día de navegación en el recién adquirido "Hunter Europa". primera jornada de traslado Alicante-puerto de destino. Todo el trapo arriba, carajal de rápida evolución frente a un puerto (milagroso) que acabó siendo el de La Vila. Fondeo en la bocana para arriar velas, solicitar amarre y poner en orden material y cabeza.
La última hace tres semanas. Salimos a regata a vela (poniente) con el motor fastidiado y la complicidad con el barco comité en remolcarnos si fuera necesario.
Ni que decir que Murphi y el motor nos hicieron fondear cerca de la arena (sin olas) y esperar a que nuestros amigos recogieran las balizas, el viento soplaba ya de importancia.
Todo esto sentadito delante de la pantalla suena hasta fácil, pero yo me muevo muy cerca de la costa y mi barco es ligero, no se si se puede extrapolar a otros barcos/situaciones.
Me ha llegado de manera especial la sensación de victoria sobre la situación que describes. A la imagen le sentaría de perlas la chica que corre a abrazar al galán sucio, herido, con la ropa a jirones y el fondo de explosiones y fuego donde quedaron los malos...

Por el buen desenlace de esta y futuras (pocas) situaciones de "serenidad impuesta". Bon Vent!!