Es un sector de negocio a la baja, incluso especializándose.
Yo viajo a diario en el metro y en poco tiempo se ha sustituido el libro de papel por el libro electrónico. Por cada persona que ves leyendo papel, ves cinco leyendo en digital, y no solo gente joven. Es cuestión de comodidad y sobre todo de costo, ya que la mayoría de las versiones digitales de los libros se bajan gratis de internet.
Si hace 30 años nos hubieran dicho que las tiendas de discos iban a desaparecer no lo hubiéramos creído, pero así ha sido. Ahora parece que les toca a las librerías y kioskos de prensa, y no se está esperando ni al relevo generacional.
Habrá que experimentar otras vías, como hizo el cofrade Cocua con su libro.
