Siempre lo he dicho: tenemos lo que nos merecemos. Os imagináis a un desgraciado (por no decir otra cosa) de los que conducen por nuestras autovías (o de los que navegan) con un bicho de esos en el remolque la que puede llegar a liar?
Creo que en esto no es cuestión de normas. Simplemente no estamos a la altura de la prudencia de los vecinos europeos en muchos aspectos; navegación, conducción, civismo...
Diréis que generalizo, pero es así. Yo ni siquiera tengo coche, ni conduzco.
Iván
