Si el problema fuera el partido político que estuviera en el gobierno, sería muy fácil atajarlo, desgraciadamente no importa quien esté en la poltrona.
Ya puestos podríamos fundar el PGM (partido de las gentes del mar) y traernos la capital a las Cíes

condenando al ostracismo a todos los de secano
También podríamos volver a bombardear al defensor del pueblo, por la creación de un ministerio de naútica de recreo.