Un amigo, velero, argentino y buen navegante cuenta hablando de Hornos que para ir, el tamaño del barco es inversamente proporcional a los huevos de su patrón

A mi la navegación en barcos pequeñísimos o a remo, o ese tipo de cosas no me da ninguna envidia. Mas bien me sorprende ese afán de superación. Para mi navegar es un placer que a veces se agria, pero intento ponérmelo lo más fácil que puedo y así disfrutar lo máximo. Los mitos son eso, mitos. La mayoría vivieron en un tiempo y con unos medios que no volverán. Incluso el cofrade Humberto ha subido de eslora y lleva algunas comodidades en su nuevo Holandés Herrante.
Yo, que tengo los huevos como canicas, prefiero tener un barco moderno, grandecito, lo mejor equipado que pueda y disfrutarlo tanto como me dejen el trabajo y Doña Meteo.

