Los que compartimos naturaleza salitrosa, hemos cumplido en mas de una ocasión *con *el rito de frecuentar **los Areosos en la ría de Arosa,
A mi me gusta *cuando no luce el sol, pues en verano el encanto del islote se escabulle *bajo *el ir y venir de las planeadoras colmadas de hordas de *adolescentes con su típico *chunda chunda a todo volumen *y su rastro de latas de refresco.
En el **fondeadero en esas circunstancias no cabe un mondadientes **y de cuando en vez, se escucha un asustado patrón *corriendo a la proa, al tiempo que grita.
- que corra el aire, que corra el aire.
Para explicar de esa forma tan gráfica que le han pisado el fondeo y que **la humeante barbacoa trincada **a la *popa del barco que tiene a barlovento, parece que quiere tontear con su balcón *de proa.
Sin embargo, cuando los días son tan *plomizos que ***el puerto siempre animado de Frexufre parece un pueblo fantasma como los decorados de **Sergio Leone, poner rumbo a los Areosos, se convierte en una experiencia inolvidable. La transparencia de sus aguas me evocan la entrada a Baracoa, a la vista *del majestuoso *Yunke con sus verdes *penachos de helechos arborescentes,
Este video elaborado por aficionados a la arqueología, - a los que remito desde aquí mi entusiasta felicitación, *nos enseña como las mareas y los temporales ***exhuman en el Areoso, vestigios megaliticos y leyendas arturicas.
Bajo las profusas arenas que dan nombre a tan exiguo espacio de tierra que apenas se merecen el calificativo de isla, nos llegan arcanos y mensajes de *tiempos pretéritos, de *cuando el mar todavía no había completado su *asedio a la tierra conquistando las ciudades *" asulagadas" de nuestras atávicas **atlántidas *, *como las de ciudad sumergida en la lagoa de Traba, donde *dicen que en las noches de niebla todavía se puede escuchar debajo de las aguas, **las campanas de la iglesia, convocando a sus *fantasmagóricos parroquianos *a purgar los pecados por los que fueron condenados a vivir por toda la eternidad *bajo las aguas.
Me alegro mucho de que todavía queden tesoros ocultos que descubrir y vídeos como este nos enseñan que solo hay que saber mirar.
