Una cosa no quita la otra. Yo, sin ir más lejos, soy Veterinario, y estoy encantado. Si hubiese hecho Medicina, sé a ciencia cierta, que estaría expulsado. En el comportamiento, en la mirada de los animales, encuentro lo que no encontraría en un millón de miradas humanas. Reconozcámoslo!, "semos" inferiores. Me encanta poder ofrecer mis servicios a un animal que lo necesita, estar toda la noche pendiente de él, cambiarlo de posición, cambiar pañales, ofrecerle todo lo que sé (que siempre es poco)... lo siento, pensándolo muy mucho, creo que no tendría la misma actitud frente a una persona. Sé que no es correcto... pero los sentimientos salen como salen....
En otro orden de cosas, y mezclando churras con merinas, más de una vez he pensado que, en el más allá, tendré que rendir más cuentas a mis pacientes con los que he fallado, que a mis vecinos. Vuelvo a decir, lo siento, pero los sentimientos, van por libre. No obstante, copas para todos!, menos para los animales, no se les vaya a estropear el hígado!.

