En los cursos de mecánica que imparten algunas asociaciones naúticas ocurre lo mismo. Se explica y trabaja en un motor en un banco, con lo que todo es más fácil. Luego en el barco ya es otro cantar.
Por qué cuando se valora un barco en las revistas e internet no se menciona el aspecto de accesibilidad al motor. Si así se hiciera, los diseñadores lo tendrían en cuenta, para no salir mal valorados.
Al final se traduce en dinero, porque la poca accesibilidad son horas extra de trabajo en el mantenimiento y reparacion, y también al cambiar de motor.
