Cuando era pequeño y hacía los cursos de vela ligera vomitaba cada día invariablemente. Me bastaba mirar o hacer un nudo para terminar vomitando. Después nuevo.
Ahora si me mareo hasta que no vomito no me recupero. Me ayuda la manzana, ir a la rueda, no entrar a la cabina y no pensarlo mucho. Recuerdo un verano que me obsesioné y estuve toda la semana del charter mareado.
