En un momento de gran preocupación e incertidumbre acerca de en que situación afrontaremos en pocos meses las necesidades básicas para subsistir, a nivel de país, a nivel ocupacional, a nivel familiar... creo que si quienes tenemos barco tuviéramos la menor sospecha de que si lo ponemos a la venta saldrá comprador, muy posiblemente lo pondríamos en venta, recogeríamos un "colchón de seguridad"para afrontar lo que pueda llegar, dejaríamos de pagar mantenimiento, amarres etc. alquilaríamos un barco un par de veces al año para matar el gusanillo, y viviríamos con la ilusión de que cuándo mejoren las cosas siempre podríamos optar a reincidir en la compra de un barco para hacer bueno aquéllo de que el hombre es el único animal que acostumbra a tropezar en la misma piedra.
Si lo que acabo de exponer puede estar en el ánimo de muchos propietarios de barcos de recreo, es lógico que los precios en un mercado en estado de coma plano estén "martirizados", y que la única forma de vender con éxito un barco pasa por que, sea un modelo vendible (eslora asequible, bien conservado, modelo conocido o popular, equipado..etc) y el precio sea casi de regalo.
Los que no cumplen esos requisitos, posiblemente ni regalándolos encuentren destinatario.
Lamento tanto pesimismo, pero el día a día no permite mayores alegrías.
Saludos cordiales y una ronda antes de que súban otra vez el impuesto.

