Hola Polaris. Vivo en Madrid, compre el velero en Barcelona y lo he bajado hasta Almería temporalmente porque su destino es Portugal. Vamos reparando poco a poco, porque cada vez se rompe algo. Me arrepiento todos los días de haberme metido en este follón. Y, sin embargo, cuando llego al puerto, lo veo ahí, tan bonito, con su mástil que sobresale entre todo el pantalán, se me pasa. Me encanta, aunque sólo sea dormir abordo. Y, luego, las tapas de Almería. Que el mar anda chungo, pues unas tapas con la tripu mientras ves operar a los pesqueros. Como le explico a la almiranta, es "un bien espiritual". Y cuando se escandaliza por los precios se lo relativizo: "Me han cobrado 250 euros por la revisión trimestral del coche y la génova me ha costado 600, pero me podrás amortajar con ella". En fin. Ahora, que estoy en Madrid, en el curro, pues me arrepiento, pensando en la alerta de nieve y viento que dan para Almería, en si se volverán a romper las amarras o qué driza se enredará en la cruceta. Pero el próximo finde, ese es mío, mío, mío. Un saludo y unas
