En mi caso embarqué a cada uno de mis tres hijos recién nacidos, han pasado más de treinta años desde que nacieron los mayores, y seguimos navegándo juntos habitualmente.
Duránte los tres primeros años les instalaba en el interior en una litera individual con un mamparo lateral de lona anti escora y el respaldo acolchado del otro.
En la bañera acostubraba a instalarlos en el suelo, dentro de una bañera de plástico hinchable a la que añadíamos agua para el baño.Evitaban chichones.
Las principales precauciones, la protección solar con cremas y muchas horas de toldo, y no perderles de vista ni un momento mientras no aprendieron a nadar.
La mayor sorpresa, su adaptación al medio y múltiples actividades que nos permitían pasar seis o siete días fuera de casa y sin prisa para volver.
Los paseos en Zodiac, un "clásico", y la necesidad de partir a la carrera cuándo tocaban tierra, una necesidad, por lo que era habitual bajarles a playas de arena.
Suerte en vuestra experiencia, que los niños recordarán con intensidad.
Saludos

