Queridos todos.
Abandono la fe verdadera y la otra, aunque he de confesar que a pesar de mis esfuerzos, honradamente no llegué ni a monaguillo.
Por motivos personales y de salud, y despues de bastante tiempo sin mucha actividad náutica, he vendido mi Makua, Serviola 23 (lo siento, "El Piloto"), y ceso en las actividades náuticas en vivo.
Esa máquina de bricolajear (a la que ni siquiera he sido capaz de llevar a donde no hago pie) vuelve al Pinatar, al mismo puerto de donde vino hace cinco años. Seguro que allí le haran disfrutar de aquello para lo que Guillermo Martínez lo fabricó.

Seguiré por aquí, mezcla de bar infame y sacristía, donde siempre he aprendido y se me ha permitido compartir mis parcos conocimientos regados con buen humor, haciendo muchos amigos de los que sólo conozco el nick, y por los que he llorado cuando se nos han ido.
Un gran abrazo a todos, y...
Suerte!
