Hace doce años vendí mi Puma-23 después de vivir con él otros tantos.
Jamás me he arrepentido tanto de una decisión.
Pero tengo dos aficiones: el mar y el aire y no podia compatibilizarlas.
De nuevo me acerco al mar y no descarto de volver a patronear algún dia mi propio velero.
Mientras tanto tomad unas copas a mi salud
