La verdad es que el paso de los monocascos a los catamaranes ha jod*do pero que bien a la Copa América. Se han pasado cien pueblos.
Y además ahora se cobra vidas humanas. Apaga y vámonos. Alguien metió la pata y al final la paga quien no tiene culpa.
Lo de Valencia no se repetirá.


Aquello fue LA COPA América, con mayúsculas.
Condolencias a la familia del finado.