Primeras singladuras
Hola cofrades,
Después de varios meses leyendo mucho, de haberme sacado el PER con sus correspondientes prácticas y de haber hecho un par de salidas como tripulante, paso a relataros mi primer día de navegación como patrón de un velero, categoría A2, es decir en compañía de la Almiranta.
Llegamos al puerto y nos entregaron el velero después de la charla, explicaciones y papeleo previo. Cabe decir que se trataba de un crucero muy pequeño ( 7 metros ), diseño moderno, mangudo y alto, muy manejable y en mi opinión precioso. En realidad yo buscaba alquilar algo así por varios motivos:
-alquiler menos caro que los “mayores”
-muy manejable, con poca inercia y buen radio de giro. Eso me daba la posibilidad de entrar a puerto desbocado, girando y derrapando a lo loco y con la posibilidad de frenar, abarloar y aguantar el barco a mano con bastante facilidad en caso que fuera, fuese o fuere necesario
-pensando en la posibilidad de una futura compra, me sirvió para comprobar que mis 1,91m y 90Kg se mueven grácilmente en el interior de este crucerito, como un liviano colibrí entre la espesa jungla (en serio habitabilidad increíble, no me lo esperaba). También quería comprobar que las camas no se me quedan cortas (por poco pero me son cómodas). Soy consciente que caminar por dentro de un crucerito con la cabeza erguida es una “quimera” para mí , a menos que coja un abrelatas y lo haga descapotable . Cabe decir que he empezado conociendo un rolls royce de los cruceros en cuanto a habitabilidad se refiere, otra cosa serán las viejas glorias que surcan los mares desde los años 70 / 80 y que gozan de tan buenas críticas marineras.
Dada mi poca experiencia (solo deciros que mi título PER es un provisional mientras me expiden el “bueno”) el arrendador se prestó a salir una horita con nosotros para mostrarme los secretos de la entrada/salida del amarre y practicar las 4 maniobras básicas a vela. Le comenté que quería ver, entre otras cosas, como se pone un rizo, pero al final se nos olvidó a ambos y no lo practicamos. De hecho sé qué es un rizo y he puesto alguno con un sistema premontado y reenviado a bañera. En este caso no había nada premontado ni reenviado, solo los ollaos en la mayor. Así que hicimos cuatro maniobras, volvimos a puerto, entré bien en el amarre y el arrendador nos dejó solos, creo que sin mucho convencimiento pero con mucha profesionalidad y muy buen trato.
Salimos de Cambrils dirección Cap de Salou, viento flojo de SO que nos entraba por la aleta haciendo la ida muy agradable. En otras palabras, me estaba camelando a la Almiranta… …. El viento empezó flojo y en algunos momentos casi desaparece, pero llegados al mediodía fue subiendo. Avanzábamos a entre 3,5 y 4,5 nudos de GPS. El barco no tiene equipo de viento y no habían montado la corredera por lo que la única referencia de velocidad era la que nos ofrecía el GPS. La Almiranta se hizo con la caña (la del barco ) y como no podíamos ir a rumbo directo estuvimos practicando trasluchadas. A mí siempre me han dado respeto las trasluchadas pero me di cuenta que con poco viento y en un barco pequeño se domina la botavara a mano por lo que no hay grandes barridas de cubierta. Además yo me preocupaba muy mucho de cazar escota de mayor antes de trasluchar, limitando así el posible barrido cortacabezas/rompepalos. Un pequeño role de viento y pasamos a rumbo directo disfrutando mientras jugábamos a ver como variaba la velocidad al abrir o cerrar el ángulo respecto al viento. Le expliqué a la Almiranta el concepto VMG en regatas porque creí que venía a cuento….. Cuando termino mis explicaciones magistrales ella me responde: “ - vale, ¿sacamos ya los bocatas?” A lo que yo le contesto: “-si, pero el timonel tiene que comer con una mano porque esto no tiene piloto automático, y del picoteo mejor nos olvidamos, ya vendrán tiempos mejores” . El piloto automático para mi es fundamental en barcos de charter, de hecho el arrendador me comentó que se lo iban a instalar en breve.
Después de un par de horas llegamos al Cap de Salou con intención de fondear y relajarnos en alguna de las calas cercanas. Justo al doblar el cap y cuando empezamos a ver el Port de Tarragona con sus majestuosos monumentos dedicados a la industria petroquímica, empezamos a notar más viento y observamos que el mar había cambiado. Pensé que debía ser cosa del “embudo” causado por la costa en ese punto, por lo que decidimos arriar velas y poner motor, dar media vuelta e ir a buscar las calas próximas a Salou para fondear.
Viendo que el viento no bajaba lo de fondear no lo veía nada claro pues, pese a que nos habían asegurado que el ancla agarra muchísimo la costa quedaba totalmente a sotavento. No me hubiera gustado ver el precioso crucerito encima de una roca a modo de “monumento al novato”, así que nos olvidamos de fondear y entendimos que había que emprender el regreso rumbo a Cambrils, ahora con el viento casi de proa.
El grabí había subido, no tengo datos ya que no teníamos equipo de viento, pero posteriormente me comentaron que casi hasta rachas de 30 nudos. Yo no creo que llegara a tanto, al menos mientras nosotros estábamos fuera. Había también algo más de mar y se empezaban a ver borreguitos. La Almiranta ya no parecía tan acaramelada, no estaba asustada pero me pedía explicaciones a cada momento de lo que estaba sucediendo y de lo que yo estaba haciendo/pensando. Antes de cada acción yo me tomaba mi tiempo para meditarla, visualizarla y asegurarme que no la estaba liando, y dichos momentos de reflexión (que no de duda) no la tranquilizaban. La situación no llegó a peliaguda ni mucho menos, pero ahora requería toda nuestra atención y anticipación. Con afán de convencer a mi pareja, y de auto convencerme le dije que notábamos más el viento porqué ahora íbamos “en contra” y no “a favor”, pero finalmente me convenció ella a mí que el tema estaba bastante peor que por la mañana. En ese momento la nombré con gran solemnidad “timonel” y “meteoróloga” oficial del buque.
“Hemos alquilado un velero así que mi intención es volver a vela, y viento no falta”, le digo. Si quisiera poner motor hubiera alquilado una motora…... Así que desenrollé medio genova manteniendo la mayor toda abajo, de forma que empujaba bien sin mucha escora. Pero enseguida me dí cuenta que íbamos mal, pues el centro vélico había quedado muy a proa y el barco tendía a arribar muy mucho . Para compensarlo yo tenía que meter todo el timón a barlovento (la pala), y cuando digo todo es TODO. Total, que lográbamos ir al rumbo deseado pero con el rozamiento del timón girado nos arrastrábamos a 1 u 1,5 nudos. Miré al agua detrás del timón y vi un montón de turbulencias, incluso me pareció ver que dibujaban unas misteriosas caras sonrientes con aires de mofa, estilo “ me río en tu cara”. Esto último de las caras no lo podría asegurar, a lo mejor fueron imaginaciones mías .
Me doy cuenta que la única forma de volver a vela y llegar antes de la hora del desayuno del día siguiente es izar la mayor, o al menos parte de ella. De ésta forma centraría el centro vélico (valga la rebuznáncia) equilibrando las fuerzas y haciendo que el pequeño crucero saliera disparado hacia su destino cuál plateada flecha surcando los rojizos cielos al ocaso. De todas formas no quería que el chiringuito escorara mucho, .......por no asustar a la Almiranta, claro ..… En conclusión: Izar toda la mayor no era una opción . La opción era rizar, segundo o tercer rizo, da igual, la cuestión era sacar solo un trozo de mayor al ruedo, pero…… NO SE PONER LOS RIZOS SI NO ESTÁN PREMONTADOS Y REENVIADOS, y no lo estaban…..decepción…
Editado por AXN en 13-05-2013 a las 23:18.
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