Cuando pasas años y años sobre esa cubierta y sobre ella ríes,lloras y sientes mil emociones,se crea un vinculo entre el barco y tu,un vinculo que se va reforzando cada año cuando en el carro varadero acaricias sus maderas y con mimo lo pintas,también se refuerza cuando te demuestra su fuerza y su valía ante ese mal tiempo que te ha cogido de improvisto y te trae sano y salvo para puerto.
Y el vinculo que os une se hace mas fuerte,somos humanos y no podemos evitar tener sentimientos por esa "cosa".
Esa "cosa" nos da otra visión de la vida,nos da alas y es nuestro transporte a otro mundo,un mundo que amamos profundamente, pero un mundo muy agresivo y amenazante para nosotros, donde nuestra vida se mantiene gracias a ese casco a esas tablas,para sentirnos cómodos y a salvo debemos sentirlas como parte de nuestro cuerpo,esas tablas se convierten en nuestra segunda piel,sintiendo cada embate del mar,el sol en verano y el agua y el viento en invierno.
Entonces seremos uno con el barco y como bien dice cabot tendrá alma,la nuestra y la de todos los que se fundieron con el.
Si yo creo que tienen vida,me lo han demostrado muchas veces.
