No es tan rara.
La Copa de América tiene un siglo de diseños extremos, exagerados...y peligrosos, con numerosos cambios de reglamento para corregir los extremos donde llegaban los diseñadores (mas bien los encargos de los sindicatos).
En este caso dudo que lo suspendan: hay demasiado dinero invertido.
Pero la situación es, hasta cierto punto, novedosa:
Desde que se inaguraron las preselecciones para obtener un Challenger, las maniobras "creativas" y no muy deportivas de los Defenders han ido a mas.
El realizar una regata final para vientos medios y flojos, pero obligando a realizar una selección donde el ganador debe haber sido optimizado para vientos mas bien fuertes, es una trampa.
Un ejemplo. Si estuviéramos hablando de automovilismo, sería como obligar a que el challenger fuera el ganador de la Paris Dakar, y el defender fuera el Ferrari F1 de Fernando Alonso... en Monza.
Además, aún estoy con la boca abierta de cuando, en Valencia, anularon una regata por...¡demasiado viento! ¡pero esto que es!, si las condiciones favorecen a quién a diseñado un BARCO y perjudican a quién haya traido un super-catamarán playero...¿Dónde están las opciones de diseño y el juego con la meteorología inesperada?
Lo más parecido a esto era cuando los ingleses se veían obligados a construir un barco que, previamente debía atravesar el atlántico, mientras que los americanos, no.
Pero los diseños americanos de entonces eran igual de capaces (...o casi) de habérselas con un buen viento.
Creo que el reglamento debería modificarse, y no tanto sobre las características de los barcos, como sobre las prerrogativas del sindicato organizador...
