¡Que vergüenza!
No he podido verlo entero, que no estoy por la labor de echarme a llorar.
Menos mal que no soy japonés, porque acabo de ver en la tele "El último samurai" y me tendría que rajar la barriga ante la vergüenza de pertenecer a un país que pone en las manos de elementos así la elaboración de las leyes. No voy a hacer la pregunta tonta esa de: ¿Pero habrá dimitido, no?, pues se que aquí no dimite nadie, pero un cese fulminante, digo yo que si...
¿O no?
