Respuesta: Sabiduria ancestral
He hecho una obra más perenne que el bronce,
más alta que el túmulo real de las pirámides;
no la destruirán ni la voraz lluvia
ni el fuerte Aquilón ni la innumerable
serie de los años en que escapa el tiempo.
no moriré por entero: gran parte de mí
rehuirá a Libitinia; creceré sin pausa,
con prez siempre nueva, mientras el pontífice
suba al Capitolio con la virgen tácita.
se dirá allí donde resuena el violento
Áufido y reinó Dauno, pobre en agua,
sobre agrestes pueblos que yo, siendo humilde,
me torné en maestro y el primero fui
que unió a ritmos ítalos los cantos eolios.
mis sienes, Melpómene, con laurel délfico
ciña de buen grado tu orgullo legítimo.
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