De todas formas, lo que yo no acabo de entender es que o a la almiranta le gusta navegar o no se navega.
A la mía no le gusta. Ha venido varias veces conmigo, en travesías cortas y largas pero, aunque no se marea, se encuentra encerrada y a falta de espacio. Necesita pasear, moverse... y en un barco eso no es posible. (El mío es un 38')
Mi almiranta y yo (llevamos juntos más de 43 años) tenemos aficiones disjuntas y también compartidas. Yo navego y utilizo las motos que tengo (que tampoco le gustan) y ella realiza sus aficiones (no compartidas) por su cuenta. Hay otras que son comunes, como por ejemplo viajar, montar en bicicleta... y que son las que hacemos en pareja. ¡Ojalá le gustase navegar! Sería maravilloso compartir esa afición con ella, pero...
Creo que no hay que prescindir de tus aficiones aunque a tu pareja no le gusten. No se hace ningún daño, sino todo lo contrario. Para mi es imprescindible que, cada uno, tenga su propia parcela.