Yo también lo vi. Me pareció que estaban jugando, como hacen los delfines, pero el riesgo existió. Creo que una mala maniobra del piloto o un fallo de propulsión y la orca termina encima de la motora.
Por suerte los traperos del montón vamos más despacio; pero los nuevos vólidos de regata oceánica (trimaranes gigantes; open 70, etc) podrían tener el mismo riesgo.
