Ni de coña, una de las mentes más claras que parió España, con perdón de los cofrades de Pasajes.
El dueño y señor de los mares por los que navegó, tierra que pisaba tierra que era suya. Nunca nadie le quitó ni la sombra. Aunque su sangre y trozos de su cuerpo fue dejando por doquier.
Desde sus 12 años, nunca vaciló en su hacer, a todos enfrentó.
Pero en España siempre somos más de recordar otras cosas, no a la gente que todo lo sacrificó por nosotros y que nunca pidió nada a cambio.
Un saludo y una ronda, si alguien abre un garito que se llame Blas De Lezo, avisarme pues allí me veréis.
