Como en casi todas estas barbaridades (injustificables además por existir ya un canal) la aprobación de la concesión se ha hecho de manera oscura y aprisa y corriendo. Al parecer al empresario chino no se le conoce más que por sus promesas (el capital social de la empresa del canal son 48.000 dólares y su domicilio social es la casa de su
director y único socio) y se le entrega soberanía y amplios poderes para expropiar y utilizar recursos naturales...
Ahora si, con la concesión ya otorgada, aparecerá en tromba el casi ilimitado dinero especulativo que pulula por el mundo, y aunque sea lo más ilógico, irracional y destructivo que puedas imaginar, hasta es posible que logren iniciar la obra..
Les deseo francamente un sonoro fracaso...

