Sólo una anécdota: la única vez en mi vida que he sufrido un hombre al agua fue aquel día. Estábamos haciendo banda en una regata cuando el guardamancebos faltó. Y el compañero que tenía a mi lado desapareció. Visto y no visto.
La maniobra de rescate fue muy fácil y transcurrió entre risas... pero se nos quedó el semblante más serio cuando más tarde (posiblemente al día siguiente) supimos lo de Tabarly.
Por él

