14 de Junio
Dicen del de San José que es un puerto del que se sabe cuando se entra, pero no cuando se sale. Eso es debido a los vientos repentinos que se desatan en esa zona y que te tienen encerrado durante un tiempo indefinido.
Eran, más o menos, las cinco de la mañana cuando me despierto al notar un cambio de situación. Era el anunciado viento que ya llegaba. Soplaba poco, pero fue “in crescendo” a lo largo de la noche, de manera que cuando me desperté del todo (las 09:15) ya estaba bastante establecido.
Me felicité por haber entrado a puerto, ya que en caso contrario habríamos pegado unos cuantos botes en el fondeo. Eso le pasó a un par de veleros que estaban frente a la bocana. Los veía moverse sin cesar. Uno de ellos se retiró a poco. El otro entró en el puerto, recogió unos cuantos pasajeros, y se marcharon de nuevo hacia el S.
Ya desayunando el viento alcanzaba una clara F6 a F7. Hace sol. Ponemos el toldo largo, con cuatro vientos hechos con pulpos, y nos decidimos a quedarnos todo el día. La playa está al lado y el puerto, para ese viento que llega del ENE, está bien resguardado. Insisto en que la mejor forma de pasar un temporal es desde el puerto.
Alejandro se va a comprar pan y yo me quedo enredando un poco. Entre otras cosas preparo la comida: unas “fajitas” con el pollo que nos sobró ayer, al que adjunté un sofrito de tomate natural, pimiento verde, cebolla y ajo, todo muy picadito, y con un pequeño toque de guindilla.
Estábamos comiendo y el viento alcanzaba a veces rachas de F8. En una de ellas el toldo largo se rasga por la costura. Lo recogemos rápidamente y no pasa nada de nada. Solo que tendré que arreglarlo. Otra cosa más a la lista interminable.
La tarde pasa entre una siestecita, charlas varias y demás enredos tan desagradables.

Por la noche, aprovechando que estoy en puerto, nos zampamos un par de huevos fritos con patatas fritas (llevo freidora) bien regaditos con vino de Cigales. Fue demasié.
Para hacer la “indigestión” nos vemos una película clásica, “La diligencia”. Luego salimos a la bañera (el viento ya había caído) y charlamos un poquito. A eso de las 01:15 nos metíamos en el pulguero.
Mañana es el día final para Alejandro. Lástima de ser joven.
Continuará…
