Increíble la cena

, que no fue ninguna ilusión, y permanecerá en mis recuerdos.
Muchísimas gracias Pepo y Mar por la cena y por la acogedora velada.
Cómo me reí con lo del taxi y lo de la tarima, aun se me saltan las lágrimas.
Por mi parte, si no lo dices, no hubiera diferenciado el 8 del 6 de rombos a esas alturas de champagne, sauternes y Trilogía.
Y la compañía, como siempre, inigualable.


