Anécdota: Ayer, levante durillo, estoy montando el eólico en la popa, se calma un poco y decido que es el momento de subirlo a popa y fijarlo. De repente, una racha lo empieza a hacer girar de manera endemoniada, lo tumba y casi me arranca la cabeza.
Moraleja: cuando instales un eólico, procura que no sople demasiado.
Iván
