Hay cúmulos de intereses que nos inducen a rodearnos de substancias peligrosas de efectos poco conocidos.
También hay una sobre-reacción que nos induce a creernos todas las teorías de la conspiración y de los efectos perniciosos que cualquier estudio no serio publicita...
Recuerdo, hace bastantes años, cuando por medio de películas y series de TV nos enterábamos de lo prohibido que estaba el amianto en otros países (alguno, como los USA, en los que las empresas tienen mucho poder), aquí seguían funcionando a pleno rendimiento las fábricas de Uralita...
Por el contrario, otros efectos que se denuncian parecen alarmas del tipo "que viene el lobo":
¿Qué descubrirán el año que viene sobre los LEDS que nos induzca a tirarlos todos, horrorizados?
¿O tendremos que esperar 2 años para que ya se hayan substituido todas las bombillas de bajo consumo y ya haya aparecido una alternativa "mucho mejor" a los "peligrosos LEDS"?
Igual es que no pienso bien porque, al igual que Gracy, yo también jugaba, de niño, con bolas de mercurio.
