Pues sí, yo también acabo de terminar el libro. Da gusto ver que con decisión y fuerza de voluntad se pueden conseguir estas cosas sin acomplejarse de tener un barco pequeño. ¡2.500 millas seguidas en un 23 piés!. Animo a todos los propietarios de veleros pequeños a que lo lean, a lo mejor descubren que tienen entre las manos algo mejor de lo que creen.
