Yo me acuso, Padre, aunque sólo ha sido una vez.
Un día este verano, en mi Fiera.
Poco viento.
Éramos dos.
Mientras yo me ocupaba de la caña entre las piernas, y de la driza, braza, y escota con las tres manos que me regaló la Madre Naturaleza......(el que conozca mi barco ya sabrá lo que hay

), y mientras el tripusol hacía lo que podía, noté que algo no iba bien.
Es cierto que se me quedó cara de tonto, porque no acababa de entender.
Le dije al tripusol que cogiera la caña para ir aproa.
No me hizo falta llegar hasta el Palo.
En cuanto ví los números del Spi "escritos del revés", ya supe que "también era Kibo"
Risas muchas, y un tímido intento de sacar la máquina de fotos (abortado por el armador) precedieron a la rápida arriada y posterior izada de manera más ortodoxa.
De todo se aprende, oiga!
Embat