¡ Y este pretende ser el resultado !
Como véis, el gran hueco que me queda en medio (que cada uno se lo puede solucionar con cajones, armarios o como desee), en mi caso era para estibar bien de una vez por todas una gran mesa de teca que venía con el barco y que estaba danzando siempre para acá y para allá. Al final la mesa ha quedado perfecta con una funda de tela que le he fabricado expresamente. En la pared del barco donde apoya la mesa he puesto un panel de esos que se usan para forrar paquetes frágiles (otra vez trabajando gratis), y lo he sujetado con una goma de modo que no se moverá.
Con el tiempo, colocaré unos ganchos para colgar las escotas del genaker, las retenidas, y otros cabos de faena que siempre están por medio.
Y ahora, la aclaración sobre las bisagras.
Me he confeccionado unas bisagras textiles.
Esto significa, básicamente, dos trozos de cinta cosidos por un canto.
Pero el verdadero avance (I+D+I) está en que en una de las cintas lleva un velcro, y en la madera sobre la que se posa lleva la otra parte, y así tengo bisagras FIJAS, pero sin un sólo tornillo ni pieza oxidable, y además con un grosor desestimable a la hora del diseño.
La foto es oscura, pero se ve el invento:
En estas siguientes fotos se ve cómo queda la bisagra pegada a la madera, con su velcro ajustado en posición.
La forma de ajustar la bisagra en su sitio es cerrar la tapa a la inversa, fijando primero el lado que no tiene bisagra en su posición final. Luego se baja la tapa, se pegan los velcros y.... ¡Voila!.... ya tenemos la tapa practicable, sin ruidos, sin necesidad de aceite lubricante, sin tirafondos.... y con la posibilidad de retirada. Sólo hay que "arrancar" la puerta.
Y ahora sí, el resultado final.
No se para qué tanto teñir, barnizar, medir... si al final queda todo oculto.




