Escribo desde un Hotel en el aeropuerto de Munich...
Y, efectivamente, lo de los aeropuertos es incalificable

Pero si el mal fario deja de persegirme, mañana por la tarde el Pañuelo saldrá de Premiá y llegará a tiempo a Cabrera.
Lo que sea con tal de cumplir con esta sagrada cofradía

(Ya os contaré esta epopeya cuando acabe...)