Todo impecable, la organización, el paisaje, los delfines acróbatas... todo menos el viento que se saltó el pronóstico. Hicimos tropecientas millas hacia el Este buscando la tramontana que no llegó.
Con tan pocos vencedores la entrega de premios se hizo un poco monótona por acumulación de trofeos. No?
Quiero hacer mención especial del espíritu deportivo demostrado por el Nara que, estando aún en regata, antes de la fatal encalmada, se desvió para auxiliar a un participante en apuros bateriles.
