Querido Tabernero. Abre un barril de ron del mejor que tengo una buena noticia que comunicar a la Cofradía.
El 12 de octubre, día de la Hispanidad y fecha destacada en la Historia de la Navegación, y cumpliendo finalmente un sueño acariciado largo tiempo, mi Almiranta y éste que suscribe nos convertimos en los felices armadores del
Blue Spirit. Es un precioso Astraea Albatros que estoy seguro nos va a enseñar mucho, pues es nuestro primer barco.
El día 2 de noviembre, arremolinado con un levante fuerza 4 a 5, y borreguitos entrando por la bocana del muelle de Cádiz, dejamos la compañía del Cartujano, partiendo de Puerto América impulsados por su motor de 5 CV. Mi experiencia en la mar es poca, por lo que pregunté al anterior dueño, con quien hice la travesía... ¿Te fías de tu barco con este tiempo? Sin persarlo me miró y me dijo "No. Me fío de
TU barco." De repente un subidón me hinchó el pecho de alegría y orgullo, así que montamos la mayor con un rizo y largamos amarras. Recibiendo el viento y la mar por la amura de estribor pusimos rumbo directo a nuestro destino. Al principio al
Blue Spirit se le veía nervioso, como a un caballo al que arrastras por la brida, dando pantocazos en señal de desagrado. Pero cuando nos vimos bien situados subimos la vela, apagamos el motor... y empezó el baile. El baile en el mejor de los sentidos, pues la escora era perfectamente tolerable, sin llegar a meter la regala en ningún momento en el agua, y los pantocazos fueron sustituidos por un acompañado sube y baja a casi 5 nudos. Se veía feliz a mi niño negociando las olas bajo la caña firme de su ex-dueño.
En 40 minutos arribamos a nuestro destino sin daño. Amarramos en el pantalán de espera y me acerqué a la Torre a realizar el papeleo pertinente.
Poco después, atracábamos finalmente en su pantalán, liberamos el backestay en señal de "descansen", recogimos vela, adujamos cabos y le dimos una ducha de agua dulce a nuestro sueño hecho realidad. Ahora, su grácil figura adorna Puerto Sherry. Sed bienvenidos a bordo, pero por favor, de dos en dos, que más no cabemos, para agasajaros como os merecéis.
PD: en cuanto pueda seréis obsequiados con fotos de tan preciosa criatura.