A mí el otro día me cayó un plomo lanzado desde el espigón en la cubierta, a apenas dos metros de mi cabeza. No quiero pensar lo que hubiera ocurrido si me cae encima. El delincuente que manejaba la caña se escondió, recogiendo la línea con su plomo, dejándome una lombriz americana despanzurrada en la cubierta. No podéis imaginaros el estruendo del plomo cuando golpeó la fibra. Yo pensé que había chocado contra algo (estaba remontando el río Segura).
Saludos
