Todo eso está muy bién, pero.....
¿Qué hacer cuando uno (o sea, yo) a sus años, es el MÁS JOVEN (observese que he puesto MÁS, no ÚNICO, porque ya voy teniendo una edad) con muuuuuucha diferencia de la tripulación, y además, el resto (incluido el patrón) son "viejas glorias" -siempre según ellos- de la vela, con lo cual, se consideran como el maestro liendres.... que de todo saben y de nada entienden.
Total, que... haces de proa, pasaspurés (que ya los "dientes" del resto de la tripulación no están pa masticar), llevas la caña cuando se cansan y con el pié cazas-amollas las escotas, izas el spí (por supuesto con todos los gritos, "instrucciones" y "ayuda" del patrón descrita en el sublime post de skippy), cuando lo arrías, tan bonito y lleno de colorines y por su puesto mojado, que no da la cosa pa más, te toca guardarlo en su bolsa, mientras con la boca desenrollas el génova) ....y todo encima, con cuidao, no les vaya a dar un infarto

si haces una maniobra brusca y se despiertan del duemevela tan rico que han cogido con el vaiven del barco y solecito de la mañana.
En fín... que si esto no es AMOR (

sí con mayusculas) al mar... que baje Dios y lo vea.
Eso sí, en su descargo diré que luego me dan buen vino

y comida hasta "jartarme". Aunque yo creo que es para ver si embarrachándome, no me acuerdo de lo sufrido y vuelva a la siguiente regata.... de todas formas, y sin que "los otros" se enteren volvería, aunque incluso después la regata, me pasaran por la quilla.
