Va por ti, Manu…
Somos muchos los amigos,compañeros,familiares,conocidos de este pequeño gran hombre. Manu (Manolito por algunos como yo) lo conocí una tarde de Otoño, en los Castellers de Barcelona. Me invitaron a presenciar las enormes construcciones humanas que se realizaban en aquel pequeño gimnasio adaptado. La primera impresión al ver un "chiquillo" subir por encima de los demás a una velocidad de vértigo como yo vi a Manolito, fue de impresión. Al bajar me vió y con su sonrisa latente y su característica personalidad afable y agradable, me convenció y empezó nuestra aventura por unos largos años. Hemos compartido viajes, fiestas, sueños, ilusiones, ideas, canciones y música, sobretodo música. Hicimos una canción juntos relacionada con el mar. A él le dedico el siguiente escrito:
No me habléis de una tristeza,
en la llegada del invierno,
creéis que es el final
cuando nada puede nublar
ni los sueños que habéis soñado,
ni una esperanza olvidada,
y me decís que queréis quedaros conmigo
que queréis ser mis amigos
y os preguntáis: ¿Dónde vamos?
¿Dónde hay un verso, una razón?
Y no podéis aceptar
que es tiempo de volver a empezar,
de ser tan claros como los niños,
de querernos,
porque no somos unos extraños.
Yo tengo las flores y los niños
para hermanos y hermanas,
su sonrisa ancha y sincera
alegra un día lluvioso.
Como la música suave
de una tarde cerca del mar,
son promesas de un futuro
que se volverán realidad.
Cuando se hunden las ciudades
y hemos desertado de ser libres,
el sol se pone pronto
y sientes frío, y te sientes cansado.
Está escrito en los desiertos
y en el corazón de todos los hombres,
en las manos y en los pensamientos
como los que tienen los niños.
Sólo los pensamientos sinceros
reencontrarán la libertad.
Yo tengo las flores y los niños
para hermanos y hermanas,
su sonrisa ancha y sincera
alegra un día lluvioso.
Como la música suave
de una tarde cerca del mar,
son promesas de un futuro
que se volverán realidad.
J.D.
|