Re: Potencia de las velas
Bueno, con el permiso de la parroquia, sigo con mi perorata. Eso sí, para evitar posibles críticas… ¡Tabernero, otra ronda para todos, que las conferencias que le endilgo (pobres…) seguro que solo se aguantan con un mínimo de estado etílico!
Ahora, más o menos, sabemos como funcionan los trapos que colgamos de esos alambres que cuelgan de esa especie de tronco pelado que sale de la cubierta de nuestro barco.
Pero… ¿como obtener lo máximo de las velas? Aaaaah, vosotros queréis saberlo todo, ¿verdad? Hmmm, bueno, va, sólo porqué me lo pedís con vagas promesas de noches locas de amor con vuestras amantes secretas y porque alguno me muestra disimuladamente (bueno, más o menos) el filo de su puñal.
Veamos… Una vela, mediante el trimado, se puede plantear para dar potencia o velocidad. Ambas cosas son incompatibles; hablamos de coches, no de barcos. Un coche con mucha potencia correrá mucho, una vela con mucha potencia… correrá menos. Pero Si necesitamos potencia y preparamos una vela para velocidad, correremos menos. Ufffff… espera, que antes de que me lie incluso yo, me parece que me voy a pedir una ración de patatas bravas y un gintónic para mi disfrute individual.
Resumamos por adelantado: potencia = velas embolsadas; velocidad=velas aplanadas.
Imaginemos que navegamos en aguas planas, sin un oleaje que disminuya la velocidad de nuestro barco. Las velas deben ir tan planas como sea posible haga el viento que haga. De esa manera se reduce la resistencia aerodinámica y se mejora el ángulo de ceñida, especialmente si tenemos la tensión del grátil suelto, lo que deja que la parte más profunda de la bolsa esté dónde debe estar.
Por el contrario, imaginemos que navegamos con oleaje que frene nuestro barco… lo que necesitamos es potencia (en realidad se le debería llamar fuerza) para poder pasar la ola y recuperar velocidad lo antes posible tras la misma. Eso nos lo facilitarán unas velas bien embolsadas (pero nunca más que el 17% que citaba en otro de mis rollos).
Velas aplanadas=velocidad y ángulo de ceñida, ¿ok? Y velas embolsadas= fuerza para superar las olas y recuperación de velocidad. Por poner un símil, pensemos en las bicicletas con marchas. Si ponemos un desarrollo largo (velas aplanadas) correremos más en llano, pero si encontramos una subidita perderemos mucha velocidad y recuperarla cuando volvamos a estar en llano llevará su tiempo. Con un desarrollo corto, correremos menos, pero las subidas las haremos mejor y al volver al llano aceleraremos más que con el desarrollo largo, aunque correremos menos.
Lo que pasa es que en el mar, o se va llano o se va con oleaje. No hay una ola grande (salvo en casos de tsunami, supongo) y luego mar llana.
Pongamos casos concretos, que son el mejor ejemplo. Imaginemos un día con 8 nudos y la mar como una balsa de aceite. Bueno, pues pajarín cazado al máximo, cuningham suelto, contra para que las lanitas de la baluma aparezcanlu justo… Previamente habremos trimado el foque con el escotero tan atrás como sea posible pero manteniendo todos los juegos de lanitas (de arriba para abajo) apuntando hacia la baluma. Si aparecen arruguitas (no arrugas) horizontales en la baluma, mejor… Y pondremos a toda la parentela, especialmente a la suegra, a sotavento para ayudar al barco a tomar la escora que sea posible. Si el palo es trimable, amollaremos las burdas inferiores, tensaremos las medias lo justo (hmmm… creo que tendré que hablaros de esto, pero no ahora) y las superiores lo suficiente para poner las lanitas de arriba en su sitio. Y la botavara a la altura necesaria para que las lanitas inferiores hagan lo que deben hacer. Obtendremos velocidad (el caña, al ir las velas tan planas, deberá estar más atento, pero para eso le pagamos), y no tendremos fuerza para superar un oleaje que tampoco existe. Todo en nuestras velas estará orientado a la consecución de la máxima velocidad posible y el mejor ángulo de ceñida.
Navegamos con mar plana y viento de 20 nudos (por ejemplo en el Adriático)… pues igual, pero seguramente tendremos que empezar a depotenciar las velas. Driza de la génova lo suficientemente cazada como para evitar arrugas, stay más tenso para evitar excesiva comba (definitivamente, tendré que hablaros de eso… pero no ahora), burdas bajas más tensas para evitar excesiva curvatura en la parte inferior del palo, lo que aplanaría en exceso la vela, y las altas lo suficientemente sueltas para permitir que la baluma empieze a abrir por ahí. El cunningham debe estar de manera que el centro de bolsa de la mayor esté en la misma sección que el de la génova. Y el caña a lo suyo y que no empiece con quejas ni reclamaciones sindicales. Y el trimer de mayor concentrado para abrir mayor si al racha hace que la escora pueda ser excesiva. Y recordadle que un buen trimer evita que el barco escore en exceso, no devuelve el barco a su escora óptima. Atento y a anticiparse a los cambios de la fuerza del viento, que lo contratamos porque nos dijo que era muy bueno.
Mar con oleaje y viento suave… celas embolsadas. El palo y la mayor debe ir trimados de manera que se consiga el 17% de profundidad en la parte superior y el 12% en la parte que esté más afectada por el foque. El escotero de la génova irá más hacia proa, buscando el punto aquel en que el puñetero obenque nos deja cazar la vela sin deformar la baluma para conseguir que las lanitas, siempre las dichosas lanitas, vayan bien. Ojo… en algunos barcos puede ser que eso sea excesivo… recordad que la potencia máxima de una vela se obtiene cuando se obtiene el mencionado 17% de profundidad. No nos pasemos…
Mar gruesa, viento fuerte… Bueno, aquí cambia la cosa. Lo que debemos hacer es mantener en la medida de lo posible la escora máxima y no se trata de exprimir las vels; el viento tiene energía más que suficiente para hacernos caminar y superar las olas. Aplanemos lo que tengamos que aplanar, tensemos lo que haya que tensar ¡y que el caña se calle, por favor! Toda la tripulación a barlovento (bueno, la suegra puede quedarse un rato más a sotavento… decidle que es para compensar la fuerza centrípeta de la cavitación de la sentina en las arribadas).
Son tantos los casos y tantas las posibilidades que resulta imposible hablar de casos concretos sin estar a bordo y en ese momento. Pero en general la cosa es así.
Y ahora, con vuestra venia, voy a darme un baño a la playa, que hay unas danesas que es posible que necesiten de un socorrista en algún momento de la mañana   
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