Aunque esto me pueda acarrear problemas con su excelencia, el Sr. Tabernero, quisiera introducir un tema de los que están expresamente prohibidos, pero que merece que seamos un poco osados y que lo tratemos sin temer las consecuencias de ello.
Me refiero a la política.
Creo que ha llegado el momento en que nos posicionemos claramente, que nos saquemos las caretas y digamos abiertamente lo que pensamos de ella.
Pero la política... En un arrebato de sinceridad os confesaré que la mía es de las que no gustarían a nadie de aquí.O a casi nadie... sólo a aquellos que tengan gustos muy raros, la verdad.
La mía... si yo os contara... A lo mejor más de uno me retiraba la palabra con tal de no mantener ningún tipo de relación con alguien vinculado ella.
No entraré en mucho detalles, pero os diré que muchos años atrás tuvo su éxito y numerosos seguidores, pero hoy en día resulta antipática a la inmensa mayoría. Pero es la que tengo y no se puede evitar.
En fin que qué le vamos a hacer...
Mientras esté casado con la que me riñe en casa no hay posibilidad de que me aleje de ella; mi mujer no me lo permitiría. Es triste, pero es así.
Bueno, ya acabo. Espero que el Sr. Tabernero sea indulgente con mis pequeñas transgresiones y no me coja tirria por esto.
Y espero que vosotros me habléis también de vuestras suegras. No de vuestras madres naturales sino de las políticas que os hayan caído en suerte.
