Creo que no hay que perder excesivo tiempo para poder comprobar que puertos que estaban abarrotados, en los que casi era un milagro encontrar plaza,están ahora con muchos amarres vacíos.
Muchos barcos, especialmente lanchas a motor, o ya no salen, o cuándo lo hacen se desplazan a baja velocidad a la cala más próxima.
Sin duda cuándo se trata de recortar gastos para subsistir, el coste de mantener un barco y de pagar su amarre se sitúan en lugar preferente. Otra cosa es que exista la menor posibilidad de poder sacárselos de encima...
Sin duda el precio de los alquileres baja, pero los amarristas titulares no tienen otra posibilidad que tener que seguir afrontando las tarifas establecidas, y bien pronto la cuota parte de los previsibles déficits.
Que el negocio de la náutica hace aguas, más que una sospecha creo que es una realidad evidente.Lamento carecer de motivos para ser mínimamente optimista al respecto
Saludos cordiales

