A un concurso de leñadores en el Pais Vasco, se presentan los mejores mozos de la comarca y un esmirriado marroquí.
Todos se ponen, con sus hachas de talar, delante de un tronco de 90 cm de diametro, que debían cortar en el menor tiempo posible, menos el esmirriado marroquí, el cual saca una navajita del bolsillo de su pantalón.
Empieza el tiempo, y a los dos minutos el esmirriado marroquí acaba el primero.
El juez del acto, al entregarle el premio, le pregunta...
-¿Dónde has aprendido a talar de ésta manera?
a lo que le responde el marroquí:
-¡ En Sahara !
-Pero... ¡Si allí no hay arboles!
- No. ¡Ahora ya no!
