Re: Vida y milagros de un candray gaditano
Ya he comentado el estado de este candray, en agosto de 1973, ante la imposibilidad de mantenerlo navegando por su peligroso estado haciendo Casablanca-Huelva con fosfato, nos mandaron a “reparar” a Factoría Naval de Málaga, o a lavarle la cara, el barco tenía todos los certificados caducados y nadie tenia valor para darle un provisional más.
Llegamos a Málaga un sábado por la tarde y nos mandaron fondear, la caldera de babor estaba apagada con un montón de tubos picados, y la de estribor se sujetaba como podía con ayuda de la caldereta, que ya estaba bastante tocada, por lo que le dimos un mandrilado expres, alimentándola 10 minutos con agua de mar y se recupero un poco.
La meteorología nos ayudo para entrar, no había ni chicha de viento el domingo por la mañana y la chimenea del candray monto una nube de humo sobre la bahía que hizo que nos atracaran de inmediato con la condición de apagar las calderas, a mediodía estábamos comiéndo espetos en Casa El Cabra, en El Palo, el plan era estar todo el mes de reparación, reparar no reparamos, pero lo pasamos cojonudamente.
Al final se consiguió un provisional para 6 meses mas, se remendó a flote lo mas acuciante y se le metió un generador diesel de 100 Kw. de segunda mano que nos pareció un Rolls Royce, pintado de amarillo, no se de donde lo sacó el Obispo, porque el generador era de corriente continua y giraba a 1600 rpm. Bueno si se de donde salió, se lo vendió Pepe Devesa, el mayor chatarrero naval del sur.
Como el candray no cabía en el dique flotante de los Gallego lo pusimos como pudimos en lastre para remendar unas cuantas planchas de costado que estaban como papel de fumar, despues solo le dieron minio rojizo.
Despues de unas merecidas vacaciones en la Costa volvimos a Casablanca a nuestro trajinar con el fosfato, el primer viaje, petroleamos después de cargar y como no lo pagamos, nos dejaron amarrados al muelle de castigo en el rompeolas de Casablanca durante una semana.
El día de los difuntos de año 1973, salimos para un sitio imposible, Bilbao, el plan era hacer el tornaviaje cargados de cemento en sacos de El Musel a Casablanca, eso querían el armador y el viejo, don Julio, el Chato de Luanco, y comenzamos a subir la costa portuguesa, 6 días hasta Lisboa de arribada, gobernando a mano desde el servo y sin agua para las calderas, reparar en un día y 4 días después vuelta la borrica al trigo en Vigo, reparación de fortuna y 2 días para doblar La Estaca, 2 días después entrábamos triunfantes en el Abra.
Después de descargar en Zorroza salimos para El Musel con una caldera apagada intentando repararla, con el Practico, la otra caldera se apago también, mande a un alumno al puente (no había teléfono, ni acústico y si tres alumnos) para que el viejo llamase a un remolcador, la respuesta fue “dile al guaje, osease a mi, que encienda una de las otras calderas por cojones” cinco minutos después estábamos sin presión ni para el silbo, y el Practico llamo a los remolcadores.
El plan del Viejo, era hacer una chapuza mientras cargaban el cemento, pero El Musel era un puerto serio, el Pilot aviso a la Comandancia, y esta mando a un Inspector, dos días después el SANTODOMINGO quedo amarrado de punta y sentenciado a muerte, el armador con ayuda de el Chato decidieron mandarlo a desguace, pero llevábamos tres meses sin cobrar y no queríamos desembarcar, otra vez vimos que El Musel era un puerto serio, aparte de la solidaridad de la gente nos encontramos con la ayuda valiente de la gente del ISM y la Comandancia, todos los días la misma función, media tripulación escoltada por los grises hacia la Comandancia y la otra media a bordo de guardia y el día 20 de diciembre final feliz, una vez liquidados los haberes pendientes, le dejamos ir, un percheron de Acha se lo llevo camino del cementerio.
Fue un candray miserable, nacido en los años del hambre y que no dio nada más que dolores de cabeza a sus tripulantes y su armador, el único feliz parecía ser el viejo. Descanse en paz.
Al menda, creo que por culpa del destino, despues de pasar las Navidades con los míos fuí llamado a embarcar en otro candray ilustre, el ALFONSO, que era un SANTODOMINGO moderno, un sanatorio a vapor, del que ya he contado historias por estos lares.
salutem.
Editado por Cabot en 28-07-2013 a las 10:12.
|