También resulta curioso que la tendencia a la simplificación del lenguaje (que es un empobrecimiento del mismo) haya propiciado el uso de la palabra "complicado". Ya no hay nada que sea difícil. Ahora ya todo es
complicado.
También hace que se me dispare un tic en el ojo el oír la demanda habitual de que "se depuren responsabilidades", como si se hablara de las aguas residuales o de la comercialización del mejillón.
Supongo que lo de la
coponderación fiscal no debe mencionarse, por potencialmente polémico, y que lo de la famosa
dación es otro palabro de la jerga judicial con el que tendremos que aprender a vivir.
