Serian sobre las 03:00 del mediodía cuando su fino olfato lo desperto,al abrir los ojos vio a su compañero de fatigas inclinado sobre la vieja olla mas que renegrida por los
continuos usos encima de aquel viejo fogón a gas.
Era un día soleado de Julio y su compañerin había sacado el fogón de la minúscula caseta que había detrás del puente, mal llamada cocina y en la que apenas cabía agachado,habia
instalado el fogón sobre el cuartel de popa y allí estaba cocinando una suculenta caldeirada con un precioso merlon que había reservado de la pesca del día anterior, las
patatatas y el aceite los había comprado en una pequeña tienda de una diminuta aldea que había a unos dos kilómetros río arriba, también había comprado una garrafilla de vino
tinto y un par de "caseras".
Después de saludar al compañerín cocinero se desperezo,le dolía cada músculo de su cuerpo,"dios" comenzaba a ir viejo para esta vida,(tenia cuarenta años) hoy era el ultimo día de la semana al
acabar la faena ya pondrían rumbo a casa pero se notaba toda la semana de duro trabajo ,el cuerpo comenzaba a dar síntomas de cansancio que el mal dormir de unas horas sobre
aquella dura cubierta a plena luz del sol no podían reponer,dormia en el suelo del pequeño puente encogido pues si no, no cabia en el y como almohada usaba un duro y salitrado
salvavidas,la vieja manta que usaba para taparse estaba medio podrida de la humedad y el uso.
Echo un vistazo alrededor, era un día maravilloso, un esplendido sol brillaba en lo alto del cielo y en la orilla del río donde estaban fondeados unos niños reían mientras se
bañaban para aliviar la tremenda calor que hacia, el barco no se había movido pese a la fuerte corriente que la marea le daba a la desembocadura de aquel río donde habían
decidido fondear, habían dado un par de cabos a unos árboles de tierra que aparte del fondeo aguantaban de sobra al pequeño barco de diez metros de eslora empujado fielmente por
un barreiros de 68 cv,aparte llevaban la auxiliar de remolque con la que trabajaban y también utilizaban para llevar el pescado a tierra y los víveres al barco.
Eran cuatro abordo y los otros dos aun dormían a pierna suelta, trabajaban toda la noche asta las primeras luces del alba y después aun había que llevar las capturas a tierra y
arranchar todo para la siguiente noche.
Hoy se habían levantado antes a causa de la marea, tenían que salir con pleamar pues aquel río era un magnifico refugio pero tenia el defecto de que para llegar asta allí había
que esperar a la pleamar, no había calado y aparte las mareas era muy fuertes, en dos o tres horas estaría pleamar y saldrían a mar abierto y ya Irian haciendo camino hacia sur-
oeste camino a casa,eligirian para trabajar el sitio de costa que coincidiese al caer la noche.
Despertaron a los otros dos y dieron buena cuenta de la caldeirada y tras un par de horas de descanso partieron río arriba cuando la corriente paro,poco a poco se fueron
separando de la costa y salieron a mar abierto donde pusieron rumbo SW y ya con el motor caliente empujo la palanca avante asta su máxima velocidad 6 nudos(si las condiciones
eran propicias) se nota el cansancio de toda la semana en los hombres las mismas maniobras de todos los días hoy eran un poco mas lentas a causa del cansancio aunque el animo
era muy bueno pues habían pescado muy bien toda la semana y mañana estarían en casa con sus mujeres con sus hijos.
El caluroso día de verano iba llegando a su fin mientras el barquito incansable cortaba las frías aguas acercándose cada vez mas a su puerto base, poco faltaba para caer el sol y
el patrón debía decidirse por la zona donde trabajarían aquella noche, habían pasado Cariño y puso rumbo a la costa se quedarían por ahí esa noche.
Había trabajado por toda la costa desde Coruña asta Ribadeo pero había zonas que conocía mucho mejor que otras y esta la conocía perfectamente,completamente a oscuras solo
guiándose por la sonda y la aguja fondeo en medio de la tranquila ensenada y pasaron los aparejos con los que iban a trabajar a la pequeña embarcación que llevaban de remolque y
poniéndose a los remos se dirigieron hacia las piedras de la costa.
Había dos zonas en aquel trozo de costa que se diferenciaban de otros sitios uno que fue el primero al que se dirigieron era "a cova" una asombrosa cueva cortada por la mitad
con unas dimensiones impresionantes, la catedral de Santiago podría perfectamente situarse dentro de aquella medio cueva gigante, largaron los aparejos en silencio bajo aquella
catedral de granito y las aguas que tenia a sus pies emblanquecieron por el aletear de cienos de peces intentando desesperadamente huir de su final destino,acabar en las redes.
El segundo sitio era una gigantesca herradura labrada en el granito donde se metían con la pequeña embarcación por un lado y salían por el otro largando los aparejos, era un
sitio peligroso donde solo se podía trabajar en días muy buenos pues aunque tenia bastante fondo y estaba limpio de bajas a poco que se formara una marejadilla o el mar de fondo
aumentase un poco este entraba por sus dos bocas y rompía batiendo con muchísima fuerza donde se encontraban en su interior y esto precisamente fue lo que paso, que precisamente
al acabar de largar los aparejos el mar de fondo aumento con el cambio de marea, estaba metiéndose el mar de fondo y había que levantar los aparejos a toda velocidad antes de que
no les fuese posible hacerlo.
Tirando como locos metían a cualquier manera el aparejo en la embarcación sin miramientos de ningún tipo sin pararse siquiera a despescar las capturas que este traía y como se
temían en el interior de la profunda y oscura herradura granítica se había formado una marejada cruzada que meneaba la pequeña embarcación como si fuese un juguete, tuvieron que
ponerse rápidamente a achicar el agua que entraba si no querían irse al fondo, costaba mucho remar en contra de aquella diabólica marejada que giraba la chalana a cada embate el
patrón los animaba a remar mientras tiraba de los aparejos con todas sus fuerzas, casi no se podían mantener en pie,continuamente se caían sobre cubierta y sobre los aparejos
golpeándose y picándose con redes y peces,"bogade con ansia","bogar,bogar,bogar" gritaba con todas sus fuerzas el patron casi asta quedarse afónico, sabia perfectamente que al
bajar la marea iba a aumentar y coger fuerza aquella maldita marejada y no los dejaría salir.
Poco a poco bogando asta la extenuación consiguieron ir saliendo del mortal abrazo de la temible herradura,conforme iban saliendo sentían como salía del interior de aquella
maldita como un retumbar de mil tambores,finalmente salieron de la zona mala y el rechace de la marejada los empujo a la salida donde vieron aparecerla luz de la luna que saludo
a aquellos desgraciados salidos del infierno.
Agotados y rotos se tiraron unos sobre los remos y otros sobre el aparejo, aquellos 15-20 minutos que había durado los había dejado muertos, si un remo o un estrobo se hubiesen
roto allí dentro no habían conseguido salir.
Decidieron volver abordo del baco y echar las redes en cubierta para limpiarlas, andarlas y sacar el pescado que Traian y asi dar por acabada la noche y la semana,la siguiente
seguirían peleando pero asta Dios descanso el séptimo día y ellos tenían merecido un día de descanso (entonces los fines de semana solo se paraba los Domingos) y el patrón se
metió en el puente encendió un Ducados que en su salitrada boca iluminaba la negra noche y puso rumbo a la siguiente luz,el siguiente y ultimo faro antes de su puerto base
donde lo esperaba su familia durmiendo placidamente ajenos a la lucha que cada noche aquel viejo mariñeiro sostenía con la mar para arrancarle el sustento para su familia.
