Evidentemente, si somos pobres nos vemos obligados a mantener la línea, que sino serían ya demasiados puntos en contra.
Era un viejo, gordo y feo que iba siempre rodeado de las chicas más despampanantes. Un amigo suyo, que no atinaba a comprender el motivo de tamaño éxito le pregunta:
-oye, José, tu que les das a las mujeres?
respuesta sincera:
-asco... y dinero!
