Cuanta gente conocida (y cuanta desconocida)
Lástima que mis obligaciones familio-abuelares (tengo un hijo-divorcio y una nueva nieta a la vez) me hayan impedido asistir para poder conoceros a todos personalmente. Como dicen os galegos: ¡que le vamos facer!
Otra vez será
Me alegro que lo pasárais tan bien, aunque eso es algo propio de esta magnífica taberna. Un brindis por ella y por todos vosotros.
