Nuestra salida de ayer fue genial. Una pequeña navegación a vela de un par de horas y doblamos el cabo Canastel para encontrar una pequeña bahía excelente para el fondeo. Estamos solos. En la playa hay algunos paisanos (dos o tres en un par de km de playa de blanca arena). Además, en el extremo N de la bahía hay un par de antiguos cargueros semihundidos. Geniales para hacer snorkel y ver un montón de peces.
El día resulta perfecto desde el punto de vista de la navegación. Pero los trámites con las autoridades nos recuerdan que no estamos en un país turístico. Ni mucho menos. Por la mañana, antes de zarpar, llamamos por radio a Oran Port Control para pedirles autorización. Nos dicen que esperemos en el barco, que vienen a hacer una revisión. Tras más de media hora, se presentan dos policías de frontera (P.A.F) y nos dicen que se quedan nuestros pasaportes hasta nuestro regreso. Lo veo normal. En la guía Imray que llevo sobre el Norte de África he leído que se quedan con los pasaportes de toda la tripulación hasta que te vas del país. Y que a cambio te dan una especie de "salvoconducto". Aunque el día que llegamos no actuaron así, la cosa de que se queden los pasaportes no parece rara.
Nos piden nuestro itinerario de navegación y la hora de regreso. Nos informan que a nuestra vuelta acudirán al barco y nos devolverán los pasaportes.
Sin embargo, a nuestro regreso, a la hora convenida, tardan mucho en venir al barco con los pasaportes. Llamo por radio, tras más de media hora de espera, y me dicen que sí, que vienen. Pero no vienen. Al final, vienen dos policías de fronteras y nos dicen que no tienen nuestros pasaportes. Que se los ha llevado su jefe. Y que hasta mañana no vuelve.



Mi suegra, que vive y trabaja aquí, se mosquea con ellos y les dice que no nos movemos del puerto hasta que no tengamos los pasaportes, que los necesitamos para volver a la ciudad. Y comienza una larga y tensa espera.
Nos torean todo lo que les apetece. Nos ponen un millón de pegas, todas insostenibles (que si estás caducados -falso-, que si necesitan sello de entrada -ya lo llevan, etc.). Tras más de una hora de espera, aparece un "jefe" con los pasaportes. E insiste en que nuestros visados están caducados. Se los mostramos uno a uno, para que vea que están perfectos. Pero la tensión sube (creo que porque descubre que ha metido la pata). A estas alturas de la noche, hemos dejado el barco y estamos en la garita de control de entrada del puerto, junto a la puerta de acceso. En esas, otro policía cierra la verja que nos permitiría salir del puerto. Mi suegra se pilla el rebote más gordo que le he visto en mi vida (por favor, que no lo pille conmigo nunca). Y a todo esto ya ha llamado al consulado.
El cabreo, los gritos y las amenazas funcionan. Yo estoy "ojiplático"

Nos abren la puerta, nos dan los pasaportes y nos piden disculpas.


Son casi las 23.00. Habíamos llegado al puerto sobre las 19.40.
El balance final del día es bueno. Si todo fuese fácil para visitar este país, en el fondeadero en el que hemos estado hoy, en lugar de un solo barco (el nuestro), habríamos tenido cientos.
Seguiré contando.